NEXUM 2: El cinismo como antídoto en la era del belicismo y el consumismo turístico 

por Australolibrecus afarensis

1.

En el panorama de la divulgación filosófica contemporánea, pocos proyectos han apostado tan audazmente por la hibridación entre tradición dialógica y formato digital como la serie NEXUM de Alfred Batlle Fuster. , NEXUM 2: Reflexiones filosóficas en videoconferencia: Sobre el militarismo, el turismo y el cinismo constituye la segunda entrega de esta saga que transforma la filosofía en un espacio vivo, coral y urgente.

Si NEXUM 1 trazaba caminos hacia la verdad en tiempos de IA y violencia estructural, este volumen se sumerge en los mecanismos del poder destructivo y la alienación cotidiana, utilizando el mismo dispositivo narrativo: una videoconferencia ficticia donde filósofos de todas las épocas (desde Sócrates hasta Angela Davis, pasando por Nietzsche, Derrida, Deleuze, Gloria Anzaldúa, Karl Marx, Diógenes de Sinope y Antístenes) se conectan, interrumpen y confrontan en un caos deliberado que imita la fragmentación de nuestro mundo post-pandémico.

El prólogo establece el tono con precisión poética: el pensamiento humano como fuerza inagotable que trasciende tiempo y espacio, pero que en el siglo XXI enfrenta un doble desafío: la velocidad de las respuestas exigidas y la lentitud impuesta por la violencia.

La videoconferencia no es mero gimmick; es metáfora de la conexión precaria en una era de pantallas partidas, donde las ideas «no solo chocan, sino que se enredan en debates caóticos y fascinantes». Batlle Fuster invita al lector a un «encuentro extraordinario» donde el rol del filósofo se interroga: ¿contemplador pasivo o agente subversivo en un mundo que prioriza la inmediatez sobre la pausa reflexiva?

Los temas centrales, militarismo, turismo y cinismo, se entrelazan en un tapiz crítico que refleja el 2024-2026: un período marcado por conflictos híbridos persistentes (Ucrania, Gaza, tensiones Indo-Pacífico), recuperación del overtourism en destinos europeos y un cinismo digital exacerbado por algoritmos de polarización.

El militarismo se presenta no como aberración aislada, sino como «reflejo sombrío de la voluntad de poder» nietzscheana, perpetuado por desigualdad capitalista, racismo, sexismo y explotación de recursos. Angela Davis emerge como voz pivotal, argumentando que las guerras modernas son «manifestaciones extremas de patriarcado, colonialismo y racismo», extendiéndose a la militarización cotidiana (vigilancia, drones, ciberguerras).

Derrida deconstruye binarios paz/guerra como ilusiones lingüísticas, mientras Marx vincula el belicismo al sistema económico que lo alimenta.

El turismo, en cambio, aparece como cinismo vacacional: un «consumo desenfrenado» que aliena y explota, reforzando divisiones de poder. Analogías como Venecia en una película, belleza decadente amenazada por inundaciones y desigualdad, sirven para criticar el impacto ecológico y cultural, contrastando con beneficios paradójicos del confinamiento COVID-19 (recuperación ambiental temporal).

El cinismo, eje vertebrador, se redime parcialmente: Diógenes y Antístenes lo defienden como rechazo a convenciones hipócritas y búsqueda de autenticidad; Nietzsche lo transforma en herramienta para superar nihilismo decadente. No es mera apatía, sino potencial resistencia ante normas opresivas.

Metáforas vívidas enriquecen el texto: la seda como conocimiento frágil vulnerable al «desgarrón» de militarismo y desinformación; la habitación con vestidos de seda, cerillas y mecheros simbolizando equilibrio delicado y capacidad humana para destrucción imprevisible; la parábola del oso y la miel picante sobre deseo desenfrenado y moderación aprendida; incidentes absurdos como Sócrates derramando agua en un enchufe o Nietzsche encendiendo una bengala que quema una bufanda, introduciendo humor que humaniza el debate y evita solemnidad.

Estos elementos lúdicos, incluido el recurrente «gato perdido en un sótano misterioso», rompen la densidad teórica, haciendo accesible lo complejo.

En esta primera parte del análisis, destacamos la ambición de Batlle Fuster: no enseñar filosofía, sino escenificarla como praxis viva. El «nexum» (deuda romana como vínculo ético perpetuo) se expande aquí hacia un compromiso colectivo contra opresión, invitando a tejer un futuro «justo y sostenible».

En un 2026 donde el militarismo se normaliza y el turismo se debate en términos de sostenibilidad, NEXUM 2 no ofrece soluciones cerradas, sino preguntas abiertas que exigen participación. ¿Puede el diálogo filosófico, incluso ficticio, interrumpir el ciclo de cinismo y violencia? La serie sugiere que sí, siempre que seamos capaces de conectar, disentir y, sobre todo, actuar.

2.

Continuando con el examen de NEXUM 2, esta segunda entrega profundiza en uno de los aspectos más transformadores de la serie: la incorporación explícita de perspectivas interseccionales y feministas como eje vertebrador del debate.

Mientras la primera parte del análisis destacaba la estructura caótica y las metáforas centrales (seda frágil, fuego accidental, oso y miel picante), aquí nos centramos en cómo las voces de Angela Davis, Gloria Anzaldúa y otras pensadoras contemporáneas reorientan el «nexum», ese vínculo ético perpetu, hacia una crítica estructural del poder, alejándose del enfoque más clásico y masculino de obras como El mundo de Sofía.

En el prólogo y a lo largo del diálogo ficticio, Batlle Fuster no solo invita a filósofos canónicos (Sócrates, Nietzsche, Derrida, Deleuze, Marx) sino que concede un protagonismo activo a figuras como Angela Davis y Gloria Anzaldúa, cuya presencia altera la dinámica del debate.

Davis emerge como una de las voces más incisivas, reinterpretando el militarismo no como mero conflicto geopolítico, sino como «manifestación extrema de patriarcado, colonialismo y racismo» que afecta desproporcionadamente a comunidades marginadas.

Su intervención en la metáfora del fuego, «la lucha contra el fuego puede ser una metáfora poderosa contra la opresión», transforma un incidente absurdo (Nietzsche quemando accidentalmente una bufanda con una bengala) en una reflexión sobre extinción colectiva y renovación social: el fuego representa tanto destrucción capitalista como oportunidad para desmantelar estructuras opresivas.

Esta lectura interseccional vincula el belicismo moderno (drones, ciberguerras, vigilancia) con desigualdades de género, raza y clase, proponiendo un ecologismo feminista que aborda «raíces en racismo, sexismo y capitalismo».

Gloria Anzaldúa, por su parte, aporta la perspectiva fronteriza y chicanx, enfatizando identidades híbridas y opresiones entrelazadas. En el debate sobre identidad y liberación, su intervención resalta cómo «nuestra lucha se extiende hacia la emancipación de las limitaciones impuestas por las convenciones sociales», conectando el turismo como «violencia simbólica» (Deleuze) con la explotación de cuerpos racializados y feminizados en destinos turísticos globales.

Anzaldúa critica el turismo masivo post-pandémico como apropiación cultural que perpetúa divisiones, proponiendo en cambio una «resistencia contra las fuerzas que buscan mantenernos en la oscuridad». Su analogía con Venecia, ciudad decadente amenazada por inundaciones y desigualdad, sirve para ilustrar cómo el cambio climático y el overtourism afectan desproporcionadamente a comunidades vulnerables, fusionando ecofeminismo con poscolonialismo.

Esta integración no es ornamental: altera el tono del cinismo central en el libro. Mientras Diógenes y Antístenes defienden el cinismo como rechazo irreverente a convenciones hipócritas (autenticidad, simplicidad, virtud sobre riqueza), Davis y Anzaldúa lo redefinen como herramienta de resistencia colectiva contra opresiones sistémicas.

El cinismo no es mera apatía individual, como podría interpretarse en lecturas tradicionales de Diógenes, sino una crítica activa al «cinismo armado del poder» (militarismo) y al «cinismo vacacional» (turismo consumista). Nietzsche, con su voluntad de poder, se ve confrontado: su afirmación vital choca con la denuncia davisiana de cómo esa «voluntad» se manifiesta en guerras que perpetúan desigualdad.

El humor absurdo, el gato perdido en un sótano misterioso, Sócrates derramando agua en un enchufe, Nietzsche con bengala incendiaria, adquiere aquí una capa adicional: humaniza a los filósofos mientras subraya la fragilidad de las estructuras patriarcales y capitalistas.

Estos incidentes no distraen; interrumpen la solemnidad para recordar que la filosofía surge de lo cotidiano y lo imprevisible, un recordatorio especialmente potente en un contexto interseccional donde las voces marginadas (mujeres, racializadas, queer) han sido históricamente silenciadas en diálogos «universales».

Críticamente, este giro feminista-interseccional representa la evolución más radical de Batlle Fuster respecto a predecesores como Gaarder. Mientras El mundo de Sofía incluye a Simone de Beauvoir de forma tardía y secundaria en una cronología dominada por varones, NEXUM 2 coloca a Davis y Anzaldúa como líderes conceptuales, no como adiciones.

Esto responde al 2026: un momento de maduración de movimientos como #MeToo global, ecofeminismo climático y alianzas poscoloniales contra militarismo híbrido. Sin embargo, el sesgo progresista persiste: el diálogo prioriza críticas al patriarcado y al capitalismo sin equilibrar perspectivas liberales o conservadoras, lo que podría limitar su pluralismo. Además, la proyección de lecturas interseccionales en figuras como Nietzsche o Derrida arriesga anacronismo, aunque enriquece el texto como ficción especulativa.

En esta parte del análisis, vemos cómo NEXUM 2 no solo escenifica filosofía, sino que la politiza: el «nexum» se convierte en deuda ética hacia lo marginado, un compromiso perpetuo que exige solidaridad más allá de la mera contemplación. El libro invita a repensar el cinismo no como fin, sino como punto de partida para una resistencia inclusiva.

3.

En la tercera entrega de este análisis de NEXUM 2, nos detenemos en uno de los rasgos más distintivos y controvertidos de la serie: el uso deliberado del humor absurdo y los incidentes cómicos como herramienta filosófica.

Lejos de ser meros adornos o alivio cómico, estos elementos, el gato perdido en un sótano misterioso, Sócrates derramando agua en un enchufe eléctrico, Nietzsche encendiendo una bengala que accidentalmente prende fuego a una bufanda, o el caos técnico recurrente de la videoconferencia, cumplen una función estructural y epistemológica profunda en el proyecto de Batlle Fuster.

El humor en NEXUM 2 no es incidental; es un método socrático actualizado para la era digital. Sócrates, como moderador invisible pero omnipresente, ya practicaba la ironía como vía para desmontar certezas dogmáticas. Batlle Fuster lleva esa ironía al absurdo contemporáneo: las interrupciones felinas, los accidentes pirotécnicos y los fallos de conexión no solo humanizan a los filósofos, reduciendo la distancia entre el lector y figuras casi mitológicas, sino que también desmitifican la filosofía misma.

En un mundo saturado de discursos solemnes y autoritarios (políticos, mediáticos, algorítmicos), el absurdo recuerda que el pensamiento serio puede y debe convivir con lo imprevisible, lo ridículo y lo cotidiano.

Tomemos el incidente más recurrente y simbólico: el “gato perdido en un sótano misterioso”. Aparece varias veces como una interrupción inexplicable en la llamada grupal, generando desconcierto y risas entre los participantes. Derrida lo aprovecha inmediatamente para deconstruir: “El gato no está perdido; es la pérdida misma la que nos encuentra”.

Nietzsche lo interpreta como manifestación dionisíaca del caos vital frente al orden apolíneo. Davis lo lee políticamente: “Mientras debatimos en pantallas, hay gatos (y personas) perdidos en sótanos reales de la opresión”. El gato, por tanto, no distrae del tema; lo ilumina desde ángulos inesperados, recordando que la filosofía no puede aspirar a la pureza abstracta cuando el mundo real irrumpe constantemente.

Otro ejemplo paradigmático es el “accidente con la bengala” de Nietzsche: el filósofo, en un arrebato de entusiasmo vitalista, enciende una bengala que prende fuego a la bufanda de otro participante. El incidente desencadena una cadena de reacciones: pánico técnico, extinción metafórica del fuego con agua (que Sócrates derrama torpemente en un enchufe), y finalmente una discusión sobre extinción literal y simbólica (del fuego, de especies, de pueblos oprimidos).

Angela Davis lo reconduce hacia la lucha contra la opresión: “El fuego que quema bufandas puede ser el mismo que incendia estructuras de poder; la cuestión es quién lo controla y para qué”. Aquí el absurdo no diluye la gravedad; la amplifica al mostrar cómo lo trivial puede revelar lo estructural.

Esta estrategia desmitificadora tiene precedentes en la tradición filosófica, el cinismo de Diógenes viviendo en un barril y masturbándose en público para desafiar convenciones, o el teatro del absurdo de Ionesco y Beckett, pero Batlle Fuster la adapta al medio digital del 2026.

En una época donde las videoconferencias son rutina (trabajo, terapia, activismo), los glitches, los fondos caóticos y las interrupciones animales son experiencias compartidas. El humor absurdo convierte esa cotidianidad en materia filosófica, evitando que la reflexión se convierta en discurso elitista o académico.

Sin embargo, esta apuesta no está exenta de riesgos críticos. El abuso del gag puede percibirse como ligereza en temas tan graves como el militarismo o el turismo depredador.

Algunos lectores podrían interpretar que el texto sacrifica profundidad por entretenimiento, o que el humor sirve para suavizar la radicalidad de las críticas interseccionales (Davis, Anzaldúa). Además, el absurdo reiterado corre el peligro de volverse previsible, perdiendo fuerza disruptiva. Batlle Fuster parece consciente de ello: los incidentes no son gratuitos; siempre se reconducen hacia el debate principal, funcionando como catalizadores en lugar de escapes.

En última instancia, el humor absurdo en NEXUM 2 cumple una triple función:

  1. Desacraliza la figura del filósofo, haciéndola accesible y humana.
  2. Introduce imprevisibilidad en un formato (videoconferencia) que tiende a la rigidez y la monotonía.
  3. Sirve como antídoto al cinismo que el libro mismo critica: frente a un cinismo paralizante (apatía, ironía vacía), propone un cinismo activo, juguetón y afirmativo que recuerda la capacidad humana para reírse de sí misma mientras lucha por un mundo más justo.

Este método sitúa a la serie NEXUM en una tradición viva de filosofía performativa: no solo se lee, se experimenta. En un 2026 donde la seriedad absoluta puede paralizar y el cinismo digital anestesia, el absurdo de Batlle Fuster actúa como recordatorio vital: pensar seriamente no implica dejar de reír; al contrario, la risa puede ser el primer acto de resistencia.

4.

En esta cuarta entrega del análisis de NEXUM 2, nos centramos en el concepto nuclear de la serie entera: el “nexum”. Tomado del antiguo derecho romano, un contrato de deuda personal que vinculaba al deudor de forma perpetua e intransferible, Batlle Fuster lo reinterpreta como metáfora filosófica del compromiso ético inquebrantable que el pensador (y, por extensión, cualquier sujeto consciente) mantiene con el mundo y con los demás. En NEXUM 2, este vínculo se presenta como la única respuesta viable al cinismo que el libro diagnostica como enfermedad estructural del siglo XXI.

El cinismo contemporáneo, tal como se expone en el diálogo, no es solo la ironía cínica de Diógenes (que aún conserva un núcleo de autenticidad y desafío virtuoso), ni el resentimiento nietzscheano que precede a la afirmación vital. Es un cinismo posmoderno, digital y paralizante: la apatía generalizada ante la repetición de guerras híbridas, la explotación turística masiva, el cambio climático acelerado y la polarización algorítmica.

En 2026, este cinismo se manifiesta en frases como “todo es lo mismo”, “nada cambia”, “¿para qué esforzarse?”, que funcionan como mecanismos de defensa psicológica frente a la sobrecarga informativa y la impotencia percibida. El diálogo ficticio muestra cómo este cinismo se infiltra incluso en los debates más elevados: participantes que desconectan la cámara, responden con emojis sarcásticos o abandonan la llamada cuando las ideas se vuelven demasiado incómodas.

Frente a esta dinámica, el “nexum” se erige como antídoto ético. No es un contrato voluntario ni temporal, sino una deuda existencial que no se puede saldar ni transferir: el deber perpetuo de cuestionar, resistir y tejer vínculos solidarios. En el libro, este compromiso se articula de varias maneras:

  1. Como resistencia activa al militarismo: no basta con condenar las guerras; hay que interrumpir su normalización cotidiana (vigilancia, lenguaje bélico en política, economía de armamento). Angela Davis lo vincula explícitamente a la solidaridad interseccional: “El nexum nos obliga a reconocer que ninguna opresión es aislada; mi deuda ética incluye la liberación de todos los oprimidos”.
  2. Como crítica transformadora al turismo: en lugar de consumo pasivo, propone un “turismo ético” que implique reciprocidad y aprendizaje mutuo. Derrida deconstruye el turismo como “hospitalidad fallida” (el anfitrión recibe dinero, no al otro como sujeto), mientras Anzaldúa insiste en que el verdadero viaje es el que cruza fronteras internas y externas sin explotarlas.
  3. Como superación del cinismo: Nietzsche, en uno de los momentos más intensos del diálogo, defiende que el cinismo puede ser “superado” mediante la afirmación dionisíaca de la vida, pero solo si se asume como deuda ética hacia el futuro. El “nexum” transforma el cinismo de actitud derrotista en herramienta de desmontaje: reírse de las hipocresías del poder, pero sin quedarse en la risa; usarla para construir alternativas.

El prólogo lo formula con claridad poética: “El nexum no es una cadena que nos ata; es el hilo que nos une para no rompernos solos”. En la videoconferencia ficticia, este hilo se materializa en los momentos en que los participantes, pese a las interrupciones (gatos, incendios accidentales, desconexiones), regresan una y otra vez al debate. La persistencia misma de la llamada, aun caótica, encarna el nexum: seguir conectados, seguir cuestionando, seguir debatiendo aunque el mundo parezca diseñado para desconectarnos.

Críticamente, esta propuesta es ambiciosa y, al mismo tiempo, vulnerable. El “nexum” como deuda perpetua puede sonar utópico o incluso autoritario en un contexto donde la libertad individual se valora tanto. ¿Quién impone esta deuda? ¿No corre el riesgo de convertirse en una nueva forma de moralismo?

Batlle Fuster parece anticipar esta objeción al hacer que el compromiso sea voluntario en su origen (la elección de participar en el diálogo), pero inquebrantable en su consecuencia. Además, la ausencia de mecanismos concretos, instituciones, movimientos, estrategias, deja el nexum en el plano de la aspiración ética, lo que puede resultar insuficiente frente a la materialidad del poder (militar-industrial, turístico-global, algorítmico).

No obstante, en marzo de 2026, con conflictos armados que se normalizan, destinos turísticos saturados y un cinismo que se ha convertido en lenguaje cotidiano, la insistencia en un compromiso perpetuo adquiere una urgencia casi profética. El “nexum” no promete soluciones mágicas; promete persistencia. Y en un mundo que premia la desconexión rápida, esa persistencia ya es un acto político.

5.

Llegamos al cierre de este análisis en cinco partes de NEXUM 2: Tras examinar su estructura caótica, el giro interseccional, el humor absurdo como método y el “nexum” como compromiso ético perpetuo, queda por evaluar su recepción inicial, su lugar en el ecosistema filosófico contemporáneo y el potencial legado de la serie NEXUM en su conjunto como nuevo modelo de divulgación filosófica en marzo de 2026.

Desde su lanzamiento independiente en diciembre de 2024, NEXUM 2 ha circulado principalmente en circuitos alternativos: plataformas como Amazon, Bookshop.org, Goodreads y el propio sitio australolibrecus.com, además de reseñas en blogs de filosofía accesible, canales de YouTube y TikTok filosófico (PhilosophyTok), y algunos foros literarios catalanes y españoles. Las valoraciones medias en Goodreads y Amazon rondan las 4.1-4.4 estrellas (con muestras pequeñas pero crecientes), destacando consistentemente tres aspectos:

  • La originalidad del formato videoconferencia, que muchos lectores describen como “Zoom filosófico que se siente real y caótico como nuestras propias llamadas”.
  • La inclusión de voces interseccionales (Angela Davis, Gloria Anzaldúa) y la capacidad de hacer accesibles temas graves (militarismo, overtourism, cinismo digital) sin caer en el academicismo.
  • El humor absurdo, que divide opiniones: para unos es refrescante y desmitificador; para otros, resta seriedad a temas que merecen gravedad absoluta.

En el ámbito académico, la recepción ha sido más tibia. Algunos profesores y críticos ven en la serie un riesgo de “filosofía light” o “proyección ideológica contemporánea sobre figuras históricas”, señalando anacronismos y la ausencia de notas al pie o bibliografía exhaustiva. Otros, sin embargo, la valoran como experimento valioso en divulgación posmoderna, comparable a lo que hizo Jostein Gaarder en los 90 pero actualizado al medio digital y al activismo interseccional del siglo XXI. Revistas especializadas en filosofía aplicada y estudios culturales han empezado a mencionarla en reseñas breves, aunque aún no ha generado artículos académicos extensos, algo esperable dada su publicación reciente y su carácter independiente.

La serie NEXUM, con NEXUM 1 (verdad, violencia estructural, IA), NEXUM 2 (militarismo-turismo-cinismo) y al menos NEXUM 3 ya anunciado (política, ética y sociedad), representa un intento sistemático de serializar la filosofía dialógica en clave contemporánea. A diferencia de El mundo de Sofía, que es una novela unitaria y cerrada, NEXUM adopta la lógica del “universo expandido”: cada volumen aborda un conjunto temático específico, pero mantiene continuidad conceptual (el nexum como hilo conductor) y personajes recurrentes (Sócrates moderador, interrupciones absurdas, elenco coral que evoluciona).

Este modelo serial responde a varias necesidades del 2026:

  1. Fragmentación atencional: en una era de consumo rápido de contenido (TikTok, hilos de X, podcasts de 20 minutos), la filosofía necesita formatos que se consuman por entregas sin perder profundidad.
  2. Urgencia temática: cada volumen responde a crisis acumulativas (pandemia → pospandemia belicista → polarización política → IA ética → colapso climático). No hay tiempo para tratados eternos; se requiere filosofía reactiva y acumulativa.
  3. Pluralismo interseccional: la inclusión sistemática de Davis, Anzaldúa, Butler, hooks y otras voces marginadas posiciona la serie como correctivo a la tradición eurocéntrica y masculina de la divulgación filosófica.
  4. Hibridación digital: el formato videoconferencia no es solo estético; es ontológico. Refleja cómo pensamos y debatimos hoy: simultáneamente, interrumpidamente, con glitches y gatos en el encuadre.

Batlle Fuster, con su trasfondo en la Teoría de la Eternidad Infinitesimal y obras como Filohack, parece estar construyendo no solo libros, sino un ecosistema: sitio web con capítulos iniciales gratuitos, comunidad lectora, posibles adaptaciones audiovisuales (el formato se presta a podcast o serie animada). Si la serie continúa creciendo, y si logra traducirse a más idiomas, podría convertirse en el equivalente pospandémico y posdigital de lo que El mundo de Sofía fue en los 90: una puerta de entrada masiva a la filosofía, pero con un tono más militante, inclusivo y urgente.

Conclusión: ¿Un nuevo paradigma?

En marzo de 2026, cuando el cinismo parece la respuesta por defecto ante la acumulación de crisis, NEXUM 2 (y la serie en su conjunto) propone una alternativa radical: no resignarse al absurdo del mundo, sino habitarlo con absurdo propio; no desconectarse, sino persistir en la conexión caótica; no contemplar el fuego desde lejos, sino decidir si apagarlo, avivarlo o aprender a danzar con él.

Alfred Batlle Fuster no pretende reemplazar a los clásicos ni a los académicos; pretende hackear la filosofía para que siga siendo relevante en un mundo que cambia más rápido que nuestras categorías para pensarlo. El “nexum” no es solo un concepto; es una apuesta: que el diálogo —incluso el ficticio, incluso el interrumpido por gatos y bengalas— pueda seguir siendo un acto de resistencia y de esperanza.

Si la serie logra mantener su frescura, su humor y su compromiso ético a lo largo de más entregas, podría inaugurar un nuevo paradigma: la filosofía no como monumento, sino como videoconferencia perpetua, abierta a cualquiera que pulse “unirse a la llamada”.

Infografía de Nexum 2

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